La España Visigoda

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La España Visigoda

Mensaje  Ragnaris el Jue Jul 15, 2010 2:59 pm

La España visigoda


Por Javier Albert Gutiérrez, profesor de Historia.


En la segunda mitad del siglo II d. C. los godos (originarios de lo que hoy es Prusia oriental, Lituania y Letonia) partieron de la costa sureste del mar Báltico, descendieron hasta el mar Negro y al alcanzar el bajo Danubio, atravesaron la región Balcánica para penetrar en la Península Itálica. En el año 290 d. C. se dividen visigodos y ostrogodos. En el año 332 el emperador Constantino firma el Tratado de Federación por el que el Imperio Romano se convierte en tributario de la Nación Visigoda. En el año 376 atraviesan el Danubio y conquistan parte el Imperio. En el año 378 aniquilan las legiones romanas en la batalla de Adrianópolis y dan muerte al emperador Valente. En el 382 conquistan Tracia. En el año 410 tomaron Roma, pero la abandonaron y, tras la muerte de su rey Alarico, conquistan Francia y la Península Ibérica. . Su base territorial siempre estuvo en Escitia, entendido este término en sentido amplio como un territorio situado entre el mar Báltico y el mar Negro. De allí sacaban su potencial humano.



Casi un siglo después, en el año 507, perdieron la Aquitania francesa en la batalla de Vouillé contra los francos (que, por cierto, no eran germanos), y sus centros de poder se trasladaron a España, después de haber fundado el primer Estado independiente dentro de territorio Romano en el año 475, en que su rey Eurico así lo declara. Los españoles somos sus descendientes.



Los visigodos, nación de origen báltico, fundaron el Estado español, el Reino de España (nn: ñ). El Reino de España de los godos era una unidad política, administrativa, jurídica, cultural, religiosa y lingüística y que comprendía la totalidad de la Península Ibérica y la Narbonenese gala. Su sistema político era la monarquía hereditaria (la Iglesia romana intentó hacerla electiva) en la estirpe de los Baltos (y Amalos).



Se ha especulado mucho sobre cuántos eran, pero el primero que los estudio de forma científica fue el célebre investigador ruso Mijail Ivanovich Rostovvcev, 1870-1952, quien desmintió el mito pangermanista sobre las invasiones “bárbaras”. Los últimos cálculos, basados en que la movilización de un ejército supone el 5% de la población total de una nación, en el área que ocupaban en aquel momento los visigodos, y si tomamos en cuenta la cantidad de habitantes por km2 usual en aquella época, sitúa su número total en unos dieciséis millones de personas El ejército que entró en España era de 200 banderas, integradas por mil soldados cada una, es decir, 200.000 guerreros, que si lo multiplicamos por cuatro familiares salen 1.200.000 personas. Si hubiesen sido menos no hubieran podido vencer al Imperio Romano[1], a los bizantinos, a los hunos, a los vándalos y dominar toda Europa con Teodorico. Las familias godas empezaron a colonizar España después de la derrota de Vouillé en 507, antes eran más bien ejército de ocupación.



Durante cuatro siglos fluyeron godos hacia España. Las cifras de obispos godos e hispanos se van igualando a partir del VII concilio de Toledo, y teniendo en cuenta que los obispos eran elegidos por todos los fieles católicos, es seguro que en las ciudades la población goda e hispana fuese pareja. Seguro que las cifras finales de godos en la Península superaban el 35% de la población total.



Todos los reyes medievales, incluido Alfonso X el Sabio, que así lo relata en su Crónica General, se consideraban sucesores de los reyes godos, de su misma estirpe, lo mismo que la nobleza, y con derecho legítimo a reconquistar el territorio perdido frente al Imperio musulmán. La dinastía de los Austrias españoles basó su legitimidad en la descendencia directa de los reyes visigodos. Desde entonces se han sucedido sin discontinuidad alguna todos los reyes españoles hasta Don Juan Carlos I, que conserva dicha sangre. El cambio de dinastías, Pelágico-alfonsina, Trastámara, Austrias y Borbones es un cambio en los apellidos, puesto que el nombre lo transmite el varón, pero la sangre, la mujer. Este hilo de legitimidad nunca se perdió en España, como los hechos demuestran evidentemente.



Los visigodos fueron el pueblo[2] que primero identifico, dentro del Imperio Romano de Occidente, unos límites precisos como patria y Estado. La lengua goda fue determinante en la formación de la lengua Castellana, que es el latín hablado por los godos. Los españoles somos godos, somos sus descendientes, si no fuera así todos tendríamos la tez morena y el pelo negro y rizado, como nos describe el historiador Jordanes en el siglo VI d. C, en su Gética, Cap. II, 14.
1. Las invasiones “bárbaras” del siglo III al V.

Los godos eran un antigua nación Báltico, originaria de la desembocadura del río Vístula[3], en el golfo Godano, hoy llamado de Danzig, entre las ciudades actuales de Gdansk y Kaliningrado, en una pequeña península (llamada isla Scançia o Scandza por Alfonso X el Sabio y Jordanes porque el Vístula la convierte en isla) que corre paralela a la costa en forma de arco. De lo que hoy es la Prusia oriental se extendieron por la actual Gothiscandza, en Polonia, hacia Lituania y Letonia y hacia el 1600 a.C ocupaban desde los lagos Ladoga y Onega al norte hasta los montes Cárpatos al sur, y desde los montes Urales al Este hasta el río Oder al oeste[4]. Lo que hoy en un mapa contemporáneo sería Prusia, el sur de Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Bielorrusia, norte de Rusia europea, norte de Ucrania y una franja de la Alemania del Este. Esta fue su base territorial, llamada en sentido amplio Escitia desde los más remotos tiempos.



Los últimos hallazgos arqueológicos localizan en esta zona a los godos-gutones (el apellido Guti-erre-z, que significa hijo de godo, lo llevan más del 8% de los españoles) como cultura de Wielbark. El Estado godo se remonta hasta el año 1470 a. C. según S. Daukantas[5], el primero de los Amalos fue Augis y reinó en Lituania después de la muerte de Gapto, hijo de Vueric, hacia el año 1470 a. C. La estirpe de los Baltos y Amalos era la de los reyes godos. De aquí emigraron siguiendo el río Vístula. Llegaron a constituir un Estado que controlaba desde el mar Báltico al mar Negro, donde llegaban navegando por el río Dnieper[6]. Los godos fueron un Estado bimilenario que se enfrentó con éxito a los Imperios Egipcio, Persa, Griego, Parto, Macedónico y los sobrevivió, poniendo fin al Imperio Romano de Occidente.



Las primeras publicaciones sobre la extensión de la cultura goda o báltica se iniciaron en el año 1963 con el libro The Balts de la profesora de arqueología europea de la Universidad de California en Los Ángeles, Marija Gimbutas. El conjunto de sus estudios fueron ampliados posteriormente y esta aceptado universalmente aceptado en los medios académicos, aunque aún no ha trascendido al público en general[7].



Desde el siglo III hasta el VI d.C. esta nación goda constituyó una importante potencia, coincidiendo con el periodo de crisis y desintegración del Imperio romano. El godo fue el primero de los pueblos “bárbaros” en convertirse al cristianismo. El rey Fritigerno derrotó al emperador Valente en Adrianópolis, aniquilando las legiones romanas. Alarico firmó un tratado de federación con el emperador hispano Teodosio, que le nombro general del Imperio. Su hijo Honorio se negó a pagar las 4000 libras de oro que había pactado entregar como tributo a los visigodos su general Estilicón, por lo que el rey Alarico entró a saco Roma el 24 de agosto de 410 para cobrárselas. Este es prácticamente el fin de Roma como poder central del Imperio. En 451 el rey visigodo Teuderedo, que murió en la batalla, derrotó a Atila en los Campos Cataláunicos, y si los visigodos, y romanos no terminaron con los hunos definitivamente fue por interés particular del general romano Aecio.



Procopio en el siglo VI describe a los pueblos godos: “Todos tienen cuerpos blancos, pelo rubio, son altos y atractivos al ojo, usan las mismas leyes, profesan el arrianismo y hablan la lengua goda”.



El Strategikon de la misma época hace una descripción similar de los suevos.



La lucha entre godos y romanos es una lucha entre dos Estados que terminaron ganando los godos, nación de una antigüedad trimilenaria cuando llegó a Spanna (nn: ñ). Las primeras invasiones que sufrió el Imperio romano tuvieron lugar entre los años 258 y 260 d. C. Esto fue posible porque las guerras civiles habían provocado el desguarnecimiento de las fronteras. Los “bárbaros” llegaron hasta las costas del Mediterráneo y Gibraltar, y, requisando barcos, pasaron al N de África.



El siglo IV fue de tranquilidad. En el campo aparecieron nuevas villas, que se dedicaban a la explotación agrícola, y sus yacimientos nos muestran el gran lujo con que vivían sus propietarios (algunas tenían agua corriente con cañerías de plomo). En el año 406 la crisis política rebrota con gran fuerza en el Imperio, la invasión goda (bálticos) de Italia obligó a retirar las legiones del Rin y en la Nochevieja de ese mismo año, aprovechando que las aguas del río estaban heladas, los pueblos germanos de los suevos, vándalos, burgundios, alanos y (sármatas asiáticos) traspasan las fronteras e invaden el Imperio.



En el año 409 la Galia estaba esquilmada, debido a las guerras civiles, mientras que la cosecha en España se presentaba ubérrima. Los jefes hispanos que defendían los pasos de los Pirineos fueron eliminados (Dídimo y Veriniano ajusticiados en Arles, mientras que Teodosiolo y Lagodio pudieron huir). Los comites (condes) del usurpador Máximo, que los sustituyeron, abandonaron los pasos para acudir en ayuda de Italia. Los vándalos por necesidades de subsistencia pasaron a la Península[8].



Los vándalos silingos guiados por su rey Fredibaldo marcharon a la Bética, donde fueron derrotados por Valia.



Los vándalos asdingos se situaron en un principio en el N de Gallaecia, en el 419 pasaron a la Bética (V- Andalucía = tierra de vándalos) hasta que en el año 429 el Imperio mandó contra ellos a los visigodos, que expulsaron a unos 80.000 hacia África, donde conquistaron Cartago en el 439 y fundaron un reino que duraría un siglo, hasta que fueron eliminados por el Imperio bizantino (Belisario, general de Justiniano).



Los alanos (sármatas asiáticos), que se habían asentado en la Lusitania y parte de la Cartaginense comandados por su rey Adax, fueron derrotados y desarmados y se diluyeron en el Imperio como pueblo.



Los suevos fundaron un reino en Gallaecia que perduró hasta el año 585, en que el rey Andeca fue vencido y desarmado en Braga y Oporto por Leovigildo.
2. El Reino Hispanogodo: El nacimiento de España

Los godos que invadieron España procedían de Prusia oriental. Los visigodos eran una nación fronteriza con las provincias periféricas del Imperio, del que recibía tributo, hasta que Valia, residente en la Bética, firmó con el emperador Honorio en el año 416 un tratado de federación por el que se comprometía como aliado del Imperio a liberar Hispania (ni: ñ) de los pueblos “germánicos”. A cambio Roma no tuvo más remedio que concederles un reino en la Narbonense (462), con capital en Toulouse. Es el primer reino independiente creado dentro del Imperio Romano.



Con el rey Teodorico, en el 453, casi toda la Península, pasó a formar parte de este reino. El 23 de agosto del 476 el caudillo Odoacro depone al emperador Rómulo Augústulo (el Imperio sobrevivió hasta el año 1806 como SIRG), se proclama rey de Italia y el Senado manda las insignias imperiales al emperador Zenón de Constantinopla con una delegación que le comunicaba que ya no había necesidad de emperador en Occidente. Los visigodos gobernaban un reino que se extendía por un tercio de las Galias e Hispania (ni: ñ).



Los francos y burgundios derrotan a Eurico en la batalla de Vouillé en el año 507, por lo que la capital se traslada a Narbona. Con Eurico, hermano de Teodorico, el Reino Visigodo incluía toda España, excepto Galicia, y las Galias hasta los ríos Ródano y Garona, alcanzando su máxima extensión.



Ataúlfo, casado con Gala Placidia, hija del emperador hispano Teodosio y hermana de Honorio, estableció la capital en Barcino (Barcelona), donde fue asesinado por Dubio en 414. Nuevas luchas obligan a Amalarico (estirpe balto-amala)a trasladar definitivamente la capital del reino a Barcelona en el 526, y después a Sevilla: el Reino visigodo de España incluía la Narbonense. En el 531 se traslada la capital a Mérida. En el 554 la lucha contra suevos y béticos obliga Atanagildo a desplazar el centro de gravedad del reino a Toledo que sería la definitiva.
3. La evolución política de la Monarquía

Los visigodos fueron enviados a Hispania (ni= ñ) por el Imperio para restablecer el orden, por lo que en todo momento respetaron la propiedad, la organización administrativa y el Derecho romano. Confiscaron un tercio de las propiedades a los grandes latifundistas. Formaron una superestructura política y militar que había sido legitimada por Roma. Aportaron elementos propios”, como la Monarquía hereditaria y el Derecho consuetudinario que, en principio, coexistieron con las instituciones romanas y luego se integraron en ellas. La Iglesia Católica, en el III Concilio de Toledo, impuso la elección del rey, como en el Imperio Romano. Los francos les ganaron la hegemonía europea al convertirse primero su rey Clodoveo, en el año 496, al catolicismo y apoyar su política en el Imperio, la Iglesia romana y los indígenas romanizados católicos.



La Monarquía visigoda llevó a cabo un proceso unificador en todos los aspectos: unidad territorial, unidad del poder político y jurídico, unas creencias comunes y fusión de godos e hispanos:



Leovigildo (573-586) derogó la ley que prohibía el matrimonio entre visigodos e hispanos y emprendió la tarea de unificación del territorio, venciendo a los suevos en el 585 y anexionándose su territorio. Realizó expediciones contra los vascones y fundó Victoriaco (Vitoria) para impedir los levantamientos. Instauró en el año 577 el Imperium Hispánico nombrando Sede Regia a Toledo, adoptando el título de Princeps, símbolos reales, como el trono, el cetro, el manto real y la diadema, y todo el ceremonial bizantino de los emperadores.



Intentó la unidad religiosa, imponiendo el arrianismo como religión dominante, pero los hispanos de la Bética con la ayuda de los Bizantinos y de los suevos eligieron a su hijo Hermenegildo[9] duque de la Bética como líder y se rebelaron. Perdieron la guerra, y Hermenegildo fue condenado a muerte por alta traición (primer mártir de la Iglesia Española), pero se demostró que sin la colaboración de los hispanos católicos era imposible gobernar España.



Su segundo hijo y sucesor Recaredo (586-601) así lo entendió y en el Tercer Concilio de Toledo, el 8 de mayo del 589, él y todo su pueblo abandonaron el arrianismo y aceptaron el catolicismo como religión oficial. La Iglesia Católica consiguió mucho, entre otras cosas, dar su visto bueno al heredero. Recaredo que, con la intransigencia del converso, destruyó todos los libros en lengua visigoda.



Suintila (621-631) expulsó a los bizantinos de sus últimos dominios, con lo que consiguió la unidad territorial.



Recesvinto (653-672) estableció un mismo código para ambos pueblos, el Liber Iudiciorum o Fuero Juzgo, con lo que se restableció la unidad jurídica en la Península, y abolió el Derecho Romano. Este código estará vigente entre los cristianos durante toda la Edad Media. A su muerte el Reino de España era un Estado independiente y unificado.
4. Instituciones y sociedad

El Reino Hispanogodo fue continuador de las instituciones jerárquicas y administrativas del Bajo Imperio Romano. La ruptura institucional se produjo con la invasión árabe, a la que también consideran algunos historiadores como punto de partida de la Edad Media.



La población goda en España fue muy importante. Más del 30% de los obispos españoles eran godos, y si tenemos en cuenta de que los obispos eran elegidos por todos los fieles y que muchos se ponían nombres romanos, esto nos lleva a cifras sobre la población total que, al menos, rondarían esa cifra.



El Rey: El cargo lo heredaba el hijo mayor. Era la autoridad suprema. La Iglesia Católica luchó contra esta tendencia e intentó, sin éxito, que el rey fuera elegido en los Concilios (dentro de la estirpe real de los baltos) al estilo del Imperio Romano.



El Aula Regia o Palatina (antigua Asamblea, Concilio, Senado o Thing) era un consejo de carácter consultivo integrado por la más alta nobleza, los Grandes (Maiores) y los seniores , optimates, primi y primates. Terminó sustituyendo a la Asamblea de guerreros. Con el tiempo se llamaría Curia y más tarde Las Cortes. El Monarca era elegido ella, dentro de la estirpe real única de los Baltos, o de los Amalos en el caso de los ostrogodos.



El Officium era una especie de gobierno compuesto de varios órganos de gestión, dirigidos por un comite (conde).



Los Concilios de Toledo, donde estaban representados los hispanos, también se ocuparon de cuestiones políticas. Ungían al rey, dándole carácter sagrado. La Iglesia intentaba introducir su derecho a la elección del rey, lo que sembró nuevos motivos de discordia en la sucesión hereditaria monárquica, propia de los germanos. Si contabilizamos desde el VIII Concilio de Toledo en adelante, la mitad de los obispos, más o menos, era godos y el resto hispanorromanos[10].



La Guardia del rey estaba compuesto por los fidelis regis y gardingos, que le habían jurado fidelidad, vivían en su casa y recibían protección y sustento. A veces eran recompensados con la concesión de tierras reales o beneficia convirtiéndose en comites o condes.
Los nobles

Los duques (dux, ducis) eran gobernadores de las provincias (ducados). Pertenecían a la estirpe real. Mandaban un ejercito formado por Thiufas, unidad de mil hombres mandada por un thiufado. El quingentenario mandaba un batallón de 500 hombres. El centenario mandaba cien hombres. El decano, diez, formadas en los útimos tiempos también por saiones y buccellarii.



Los condes (comes, comitatis) gobernaban un condado, una ciudad y su “territoria”, unidad territorial subordinada a la provincia. Es el antiguo “municipio romano” es decir una comarca con una ciudad importante. Tenían funciones militares.



Otros funcionarios menores, que controlaban la recaudación de impuestos, eran los numerarios, exactores, tabularios, talonarios y susceptores.



Las estirpes senatoriales del Imperio romano siguieron estando en la cúspide social. Algún senador desempeñó el cargo de duque, como Claudio, duque de Galicia. A través de la Iglesia desde el III C. de Toledo tuvieron gran influencia política.



Los visigodos pretendieron instaurar un Estado centralizado, a cuya cabeza estaba la institución monárquica con tendencia hereditaria. El rey era el jefe supremo de la comunidad y tenía amplios poderes judiciales, legislativos, militares y administrativos. Para reforzar su prestigio, los reyes visigodos adoptaron los atributos y el ceremonial de los emperadores. El rito de la 'unción regia', que recibían de los obispos, les confería carácter sagrado. En el IV Concilio de Toledo (633) se aprobó, de acuerdo con la tradición romano-católica, que el Rey tenía que ser elegido con la aprobación de los obispos en Toledo o en el lugar de muerte del monarca. Tanto los duques (de sangre real) como los condes pertenecían a los escalones más altos de la nobleza y se erigieron en los grandes funcionarios de la administración territorial. Las grandes asambleas políticas del reino fueron el Aula Regia y los Concilios.
Población Libre no privilegiada

Vivía principalmente en las ciudades. Entre ellos había artesanos de todo tipo: orfebres, herreros, arquitectos, ingenieros, escultores, toreutas, canteros, carpinteros, tintoreros, curtidores, médicos, maestros, etc. Algunos oficios eran muy considerados y pagados.



En las ciudades importantes siguieron las comunidades de judíos del Bajo Imperio que se dedicaban al comercio, y que desde Caracalla en 212 eran considerados ciudadanos romanos. Tenían un estatus medio-alto y algunos eran muy ricos, como los transmarinii negotiatores. A partir de Recaredo empezaron a ser perseguidos y acosados con más o menos intensidad según épocas.



En ciertas ciudades vivían también algunos griegos y sirios dedicados al comercio transmediterráneo. Principalmente en la provincia llamada Spania (ni: ñ) por el Imperio bizantino desde mediados del s. VI hasta que fueron expulsados en 625 por el rey Suintila, aprovechándose del acoso mahometano al Imperio por el Este.



Los possesores eran los campesinos propietarios, que también se les denomina ingenui, privati y viliores personae, que servían como peones en el ejército.



Loso rusticani eran los más pobres.


Población no libre

Coloni: Campesinos que trabajaban las propiedades reales de la iglesia y privadas. Estaban adscritos a la tierra y pagaban un diezmo de los productos cultivados.



Siervos o Esclavos: Constituían la gran masa de población. Vivían mejor los idonei, que eran los del servicio, los siervos reales y de la Iglesia. En el escalón más bajo estaban los viliores y servuli, que eran esclavos rústicos que trabajaban los latifundios. En la esclavitud se podía caer por deudas.


Economía:

La agricultura y ganadería era la principal fuente de subsistencia.



La agricultura se basaba en el cultivo de trigo, cebada y avena, que en las mesetas alcanzaron gran productividad.. En la Bética y Tarraconense destacaban los cultivos de vid y el olivo que se siguieron comercializando en forma de vino y aceites de diversa clase. Se cultivaban hortalizas leguminosas y árboles frutales, como el melocotonero, manzano, higueras, fresas. Las huertas de regadío de la Cartaginense ya eran famosas por sus hortalizas y frutales. La miel era un producto importante.



Los visigodos eras sobre todo pueblos ganaderos. Criaban caballos, terneras, vacas, novillos, ovejas, corderos, puercas, cerdos, carneros y aves de corral. La producción de lana y pieles para la manufactura de hilados tejidos en las ciudades era muy importante.



Objeto del comercio internacional era la ganadería equina para el ocio, la caza y la guerra. Eran famosos los caballos de montura de la Bética y Lusitania, muy apreciados en Bizancio. Este comercio sufrió una crisis a partir de la segunda mitad del siglo VII con la irrupción del imperialismo islamita en el Mediterráneo.



En el comercio internacional se importaban papiros, vidrios, púrpura, especies, joyas, sedas, lino, algodón, y tejidos lujosas de Bizancio. Mientras que se exportaba salazones, caballos, vino, aceite, plata, oro y cobre. La ciudades implicadas documentalmente en este comercio eran principalmente, Narbo, Barcino, Cesaraugusta, Toletum, Tarraco, Carteia, Ilice, Dertosa, Malaca, Emérita, Astigi, Hispalis, Corduba, Olisipo y Turgalium.


5. Las guerras civiles en la España visigoda.

Los godos trajeron consigo los gérmenes de su fracaso: la guerra civil -provocada por la lucha entre clanes y la gran fuerza militar de los Duques-. Fuerzas extranjeras intervinieron continuamente en éstas, sacando siempre algún provecho.



Los bizantinos prestan ayuda a Atanagildo (551-567) contra su rival Agila, pero se quedaron con el litoral mediterráneo y atlántico desde Alicante y Baleares hasta el Algarve. Sesenta años después los desalojo Suintila (621-631).

Los francos con su rey Dagoberto ayudaron a Sisenando contra Suintila, llegando a ocupar Zaragoza. Otra vez intervinieron los francos en favor de Paulo, duque de la Septimania, contra Wamba[11] (672-680). La guerra civil fue constante a partir de estos momentos. Y cuando a partir del siglo VIII una facción, los de Áquila -descendiente de Paulo y de Vitiza- se opuso al legítimo rey Rodrigo (710-711) -descendiente de Vamba- aquellos solicitaron la colaboración de los musulmanes que acababan de conquistar el Norte de África, y éstos pasaron el estrecho y vencieron a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete (19-26 de Julio 711), en la que los vitizanos, que formaban en las alas de la formación, se pasaron al enemigo[12].

Hispania fue conquistada por la traición de Áquila y los vitizanos, a cambio de conservar sus propiedades y privilegios, capitularon el 11 de noviembre en Toledo ante Tariq, jefe guerrero de Musa ibn Nusayr, gobernador omeya de Cartago, y proclamó la soberanía del califa Al Walid de Damasco, “puesto que el traidor no es menester siendo la traición pasada”. Esto no lo aceptaron los rodriguistas, originándose otra guerra civil que durará toda la Edad Media.

Los árabes pasaron el Estrecho fácilmente gracias a la ayuda de los judíos y del conde don Julián, gobernador de Ceuta. Con este hecho se inicia la Edad Media.
6. La cultura

El Reino de España siguió siendo, como durante el Bajo Imperio, un foco cultural de primer orden en Europa.



Hidacio y Orosio fueron los más sabios de su época.



Se fundaron nuevos monasterios que prosiguieron la labor evangelizadora.

Las sedes episcopales organizaron escuelas y se convirtieron en focos de cultura.

San Isidoro, obispo de Sevilla, fue reconocido como el más sabio de su tiempo. Escribió innumerables obras. "Las Etimologías" resume las ciencias y los conocimientos de la cultura clásica, fue traducida por Alfonso X el Sabio. También escribió: ”Historia visigothorum, sueborum, vandalorum”, “Chrónica, y “De Virus illustribus”. En sus obras se recogen el "trivium" y el "cuadrivium", división de los estudios de la Antigüedad clásica y que pasó a la enseñanza durante la Edad Media.



Cabe destacar, por la importancia de las obras conservadas, entre otros: San Leandro de Sevilla. Martín de Braga. Braulio de Zaragoza. Julián y Eugenio de Toledo. Fructuosos de Braga, Valerio del Bierzo.



La influencia cultural gótica en la formación de España como nación y Estado fue enorme. Los vestidos visigodos, como el pantalón, la camisa y los zapatos, sustituyeron los vestidos talares romanos e ibéricos y las sandalias. Los balcones y voladizos en las casas los introdujeron los godos. Las reglas armónicas de la música son godas. Nuestro concepto del honor es godo, así como gran parte de nuestra ética. La lengua española está impregnada en su vocabulario, fonética y léxico de palabras góticas. Son palabras góticas: zapato, gorro, galones, templado, daga, machete, garbo, estribo, trampa, trepar, rango, banda, bandera, ganado, heno, Galindo, Gutiérrez (hijo de godo), Godoy, Jiménez, Rico etc. Los españoles somos godos, tanto es así que todavía hoy día a los peninsulares se les llama en las islas Canarias godos.[13]



La filóloga Jurate Rosales ha demostrado que la lengua Castellana o Español en la forma de hablar el Latín vulgar los godos (bálticos). Se comprueba en las diptongaciones de la o, a, e largas, en la pérdida de la f inicial, en la palatización de las silabas latinas ki y ti, en el cambio de la k latina por la g española, en la terminación ez de los patronímicos, en la ausencia de t en la terminación de la tercera persona del plural, cambios que son similares a los de las lenguas bálticas [14].



Esta memoria histórica se conserva muy viva en la Edad Media, tanto es así, que en el año 1073, el prusiano Adán de Bremen, escribía que llegaban a la isla de Curlandia, peregrinos godos de Espanna (nn: ñ) y Grecia a consultar los oráculos.[15]
7. El Arte

La arquitectura visigoda es fundamentalmente religiosa y sus iglesias se levantan en la etapa que va desde la abjuración de Recaredo en el 589, hasta la invasión de los árabes en el 711.



Son edificios de tamaño pequeño, de planta basilical o de cruz griega, con muros de piedra tallada y escasas ventanas. En ellos se utilizan como elementos constructivos el arco de herradura y la bóveda de cañón. La decoración está basada en motivos geométricos, flores estilizadas y, en algunos casos, figuraciones sobre temas bíblicos.



Los monumentos más representativos son la iglesia de San Juan de Baños en Palencia, mandada construir por Recesvinto en el 661, San Pedro de la Nave, Zamora, Santa Comba de Bande, en Orense y Quintanilla de las Viñas, en Burgos. A este estilo artístico los historiadores le pusieron después el nombre de mozárabe, mudéjar o hispanomusulmán. La mezquita de Córdoba está construida en estilo visigodo con materiales de la iglesia de San Salvador y de antiguos monumentos hispanos.



El arte llamado mozárabe es el arte que los godos realizaron en tierras dominadas por los musulmanes.



Los visigodos destacaron en el arte de la orfebrería de la que son una muestra valiosa el Tesoro de Guarrazar (Toledo) y la cruz votiva del Tesoro de Torredonjimeno (Jaén)

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Re: La España Visigoda

Mensaje  Radurulf el Miér Ene 30, 2013 5:02 pm

Pff para mí desde luego una pena que todo esto se "perdiera", sobretodo gracias a nuestros "amigos", los cristianos, hoy en día solo conozco la aldea de Fotevik en Suecia creo, que lo tienen al estilo reserva natural, y viven tal cual lo hacían los vikingos, en Youtube tienen un canal hecho.

Y digo una pena, porque para mí sus ideales, costumbres, formas de ver la vida, etc lo valían mucho más que la de los conquistadores que les obligaron a pasarse a su religión y al final cultura, aunque es verdad que algunos germanos, godos, etc siguieron con sus tradiciones en secreto, por lo menos me alegra saber que la lengua nuestra es una forma vulgar hablada del latín por ellos, y por lo tanto una herencia que hoy pervive, para los que le quieran dar buen uso claro.

Lo que sí me parece bastante raro es nuestra herencia genética, que habiendo pasado por aquí tanto pueblo y habiéndose quedado más tiempo aquí, como los musulmanes, nos parezcamos más a esos pueblos del norte, eso sí, ya sin ser tan rubios ni altos ni con tez tan blanca, pero es lo que tiene el sol en España, habría que adaptarse supongo Razz además de que en el norte esa sangre se conservaría mucho más tiempo intacta y sin verse tan mezclada por tantos pueblos, por lo menos de pueblos no germanos.

En fin, es un artículo interesante, y a día de hoy sigo diciendo que ojalá este ideal de forma de vida hubiera perdurado, tal cual lo hace el cristianismo o el Islam, pues igual pero con el ásatrú o el odinismo, pero lo cierto es que pensándolo, a día de hoy no tendría sentido algunas cosas, y es que ya no somos guerreros, ni necesitamos un Dios que nos cure de enfermedades o nos dé buenas cosechas, pero sí se podría vivir según las nueve nobles virtudes, que me parecen bastante mejor que los mandamientos mismamente.

A veces pienso que me gustaría vivir su estilo de vida tal cual, como en Fotevik, pienso que ser un guerrero, campesino, cazador, etc y viviendo según las virtudes daría más sentido a la vida de algunos, más ahora que pasarte media vida estudiando para trabajar en algo que quieras ser, si tienes suerte, a veces pienso que la meta de nuestros ancestros eran la gloria, el honor, la victoria final, etc. mientras que la nuestra precisamente es eso: estudiar, trabajar, morir. Porque poca gloria y honor hay hoy en día, y no muchas más victorias, pienso que algunas de estas palabras en la actualidad han perdido su significado.

Un saludo.
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Re: La España Visigoda

Mensaje  Admin el Sáb Feb 16, 2013 4:44 pm

Grandes palabras Radurulf.

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Re: La España Visigoda

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